¿En qué consiste la técnica?

Es un procedimiento que permite examinar el interior del útero de una mujer. Usa un tubo delgado que se introduce por la vagina llamado histeroscopio. Este tubo tiene una cámara que envía imágenes del útero a una pantalla de video.

Pueden utilizarse para esta técnica diversos instrumentos como tijeras, técnicas de electrocirugía mono o bipolar, morceladores, láser y otros.

Las teorías asociadas a la disminución de la fertilidad secundaria a miomatosis incluyen: interferencia en el transporte espermático y falla de implantación.

La tasa de embarazo reportada posterior a este procedimiento se ha observado de hasta 81% (en un periodo de 40 meses), y 63% de recién nacidos vivos en grupos con pérdida gestacional recurrente.

La paciente es dada de alta en el mismo día de la intervención

¿Cuáles son los resultados esperables?

Los miomas submucosos tienen las más bajas tasas de embarazo e implantación y deben removerse antes del inicio de técnicas de reproducción asistida.

Desde el primer mes se notifica una disminución manifiesta del sangrado que las pacientes y logran tasas de embarazo comparables a los controles sin esta afección.

Los mejores resultados se obtienen en miomas tipos 0 a 2 de la FIGO, (miomas submucosos). Se reporta resección de 100% de los miomas de tipo 0, 98% de los tipos I y 91% de los tipos II, con tasas de reintervención de 26% para tipo 0 y I, y 50% para tipo II.

¿Cuándo está indicada?

En miomas submucosos que se encuentran localizados parcial o totalmente dentro de la cavidad uterina; con mínimo 50% del volumen en la cavidad uterina.

La principal ventaja de la técnica es su escasa invasividad y la ausencia hasta el momento de complicaciones graves. Esto, la hace especialmente atractiva para pacientes que no deseen cirugía mayor y con deseos genésicos que no deseen asumir el riesgo de histerectomía intrínseco a la miomectomía.

Si puedes soñarlo

puedes hacerlo